La Alimentación y el Trabajo

noviembre 22, 2019 Publicado por Leticia Mancuello
Lic. Marcia Farías

Realizar un análisis de los alimentos que consumimos en el trabajo es más importante de lo que podemos llegar a pensar. En algunos casos la mayor parte del día nos encontramos trabajando y el impacto sobre la salud y calidad de vida es muy significativa.

Podríamos encontrar dos malos resultados al hacer dicho análisis, por un lado deficiencias alimentarias debido a la insuficiencia de nutrientes, y por otro el exceso de alimentos y no necesariamente alimentos nutritivos, muchas veces constituidas por calorías vacías, carentes de micronutrientes (vitaminas y minerales).

La mayor parte del día nos encontramos trabajando y el impacto sobre la salud y calidad de vida es muy significativa.

Según estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), alimentos de buena calidad consumidos en un entorno relajado y tranquilo ayudan a los trabajadores a rendir al máximo. Por el contrario, la mala alimentación no sólo afecta a la salud de los trabajadores sino también puede producir perdidas de productividad de un 20%.

En países pobres se pueden ver aumentos de gastos en salud por desnutrición, deficiencias vitamínicas o minerales como el hierro; lo que produce debilidad, cansancio y falta de coordinación. Esto genera un círculo vicioso que atrapa a trabajadores, empleadores y gobiernos en pobreza y con bajo nivel de productividad. En países más ricos se observan diabetes, obesidad, cáncer y enfermedades vasculares por las comidas de mala calidad; sin embargo, hoy en día nos encontramos con un panorama muy distinto en donde independientemente del nivel económico se pueden desarrollar éstas enfermedades debido a un mayor acceso a alimentos de mala calidad.

Las empresas se perjudican a sí mismas al no ofrecer mejores opciones de alimentación.

Christopher Wanjek, periodista y escritor del libro “Food at work” menciona que “una nutrición adecuada es la base de la productividad, la seguridad, los salarios y la estabilidad laboral en los lugares de trabajo, que son intereses compartidos por gobiernos, empleadores, sindicatos y trabajadores. Las empresas se perjudican a sí mismas al no ofrecer mejores opciones de alimentación.

Beneficios de tener una alimentación saludable:

  • Estar más sano y tener un mejor sistema inmunológico (defensas).
  • Aumenta el nivel de productividad y rendimiento. Permitiendo prestar mayor atención y concentración a las tareas a realizar.
  • Disminuye gastos por ausencias debido a enfermedades. Aumentando las posibilidades de mejorar los ingresos y seguridad laboral (ascensos).
  • Aumenta la posibilidad de la estabilidad laboral.
Posibilidades de mejorar los ingresos y seguridad laboral

Recomendaciones para mejorar la alimentación en las oficinas:

  1. Disponer un tiempo y un lugar adecuado destinado a las comidas, respetando los horarios establecidos.
  2. Tener acceso a dispensadores de agua para mantener una correcta hidratación.
  3. Usar técnicas para mantenerse activo/a dentro de la oficina, como por ejemplo: usar menos el teléfono para llamadas internas, levantarse y estirarse cada 2 horas, etc.
  4. Llevar frutas enteras o cortadas en trozos para colaciones y vegetales variados listos para consumir; de manera que facilite su consumo diario.
  5. Realizar competencias sanas en el trabajo: corridas, bailes, partidos de fútbol, etc. Otorgando premios que incentiven la participación de los trabajadores.

Lic. Marcia Farías – Nutricionista

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